❓ La previa: ÉPILA – MORATA

Fernando Rosel Lana. Socio del Épila. La conjunción de lo todavía matemáticamente posible de la salvación moratina, por una parte, y del ascenso epilense por otra, junto con según la inesquivable Lógica futbolística, lo altamente improbable de ambos legítimos deseos de los dos equipos, hacen que este derbi adquiera en esta ocasión, un cariz muy especial, haciendo que el encuentro sea de entrada tan interesante como incierto.

El Morata, acude a La Huerta epilense, como antepenúltimo en la tabla, en puestos de descenso, con 16 puntos, 19 goles a favor y 43 en contra, pero con el dato a favor de no haber perdido en sus tres últimos encuentros, y con el mérito nada desdeñable de haber conseguido empatar la última jornada, con el líder San Juan.

El Épila, por su parte, afronta este encuentro como cuarto en la clasificación, con 42 puntos, 35 goles a favor y 24 en contra, habiendo ganado solamente seis puntos de los 21 posibles desde el comienzo de la segunda vuelta, y con un diagnóstico de “arritmia de juego y resultados, necesitada de desfibrilador”, aquejado del síndrome de los “minutos malditos” en los finales de partido como si de la “hora de las brujas se tratara”, entrando técnico y jugadores en un auténtico “pánico escénico condicionado”, que da lugar a una auténtica ceremonia de la confusión y desquiciamiento, que acaba triste e irritantemente tirando por tierra todo el esfuerzo realizado, durante la práctica totalidad del partido.

Parece evidente que la vieja y clásica batalla del inconsciente frente al consciente, tiende a aflorar en esos momentos en las cabezas de técnico y, especialmente, en jugadores epilenses, ganando como siempre la sombra junguiana de la mente intoxicada de algunos de los jugadores, repitiéndose la misma historia a manera de trágica racha interminable e inexorable, poniéndose de manifiesto la gran teoría de C.G. Jung, que nos advierte que lo que estando en nuestra sombra mental como conflicto reprimido y sin resolver, continua repitiéndose en forma de destino fatal o, como algunos prefieren llamar, “mala racha”, hasta ser asumido, analizado e integrado de manera racional consciente.

Los datos apuntan que el Morata ha demostrado cierta reacción positiva hacia la conquista de su difícil objetivo de la permanencia, al conseguir no perder de manera consecutiva en sus tres últimos encuentros, llegando incluso a empatar el último de ellos con el líder, mientras que el Épila “sigue haciendo hormigón de baja calidad, mezclando muy poca cal con demasiada arena, lo que le ha hecho perder muchas de sus opciones al ascenso de categoría.

Dicho todo lo anterior, el pronóstico de este partido se nos presenta como bastante clara la victoria local, si nos fijamos en los números clasificatorios. Pero, sin embargo, el panorama se vuelve mucho más incierto e imprevisible si pensamos en el estado psicoemocional en el que las cabezas del técnico y de los jugadores epilenses, parecen entrar en esos, llamados líneas más arriba, “minutos malditos” de los finales de los partidos.

A nuestro entender, pensamos que la situación actual del Morata tiene su lógica más en su falta de recursos a lo largo de la primera vuelta, que en otros aspectos y variables, y que en estos últimos partidos parece haberse corregido en cierta manera. Mientras que el Épila en lo que respecta a los decepcionantes resultados de esta segunda vuelta, pensamos que se debe más a una evidente crisis, que va mucho más allá de la plantilla de jugadores, llegando a la Sala de Máquinas y Control de su Directiva, que tendría que reconocer, afrontar y resolver, para hacer coherentes sus buenos recursos y sus deseos de ascenso, con la evitación de los mencionados decepcionantes resultados, en lo que va de esta segunda vuelta de la competición. Y ello no solo en esta temporada, sino también en vistas a la próxima.

Es evidente, que algo está fallando en el timón del CF Épila, que trasciende al vestuario, a nivel del técnico y de la plantilla de jugadores. Negarlo por quienes están directamente implicados en ello sería, como mínimo, irresponsable.

Mi intención no es molestar a nadie sino analizar e informar, por lo que moleste a quien moleste, sintiéndolo de verdad tengo que decir que la inestabilidad psicoemocional del técnico epilense y de bastantes de sus jugadores, así como en los miembros de su Directiva, en relación a los resultados obtenidos en los últimos encuentros, está a flor de piel. El lenguaje verbal, paralingüístico, corporal y gestual, así lo ponen de manifiesto, y ello habría que analizarlo para encontrar la solución a los problemas que lo está originando, para llevar a este club a la posición y objetivos que merece.

Considero justo, que el que mejor sea en el campo, sea el ganador de este interesantísimo derbi, pero no quiero esconder mi deseo de que el domingo en La Huerta, el mejor sea el Épila.

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