César Usón es el nuevo entrenador del CD Utrillas, recién ascendido a la Regional Preferente.
- Tantos años en la directiva y ahora te llega esta oportunidad. ¿Cómo ha sido?…
La verdad es que siempre he tenido el “gusanillo” de entrenar. Creo que es una vocación que siempre he llevado dentro. Lo que ocurre es que quería dar el paso cuando me viera preparado… siendo técnico titulado. En estos últimos diez años he pertenecido a la directiva del C.D. Utrillas desempeñando diversas funciones, pero siempre cerca del banquillo (actuando de delegado, secretario técnico, haciendo de entrenador circunstancial en alguna ocasión…). Por lo tanto, y aunque va a ser mi primera experiencia como máximo responsable del equipo, ni la dirección de los entrenamientos, ni el estar el domingo en el banquillo, van a suponer una gran novedad para mi. Además, tengo la ventaja de conocer perfectamente el club, los jugadores y todo el entorno. Imagino que todo esto lo ha valorado el presidente, Jesús Lainez, para decidir mi contratación.
- ¿Ilusionado para llevar las riendas del Utrillas en esta nueva etapa?
Ilusionado no… ilusionadísimo. El ascenso se ha vivido con una gran intensidad en Utrillas, y el reto que tenemos por delante de consolidar al equipo en preferente, es muy atractivo. Hablo en plural porque, evidentemente, no voy a estar solo en este proyecto. Voy a contar con la ayuda como segundo de Raúl Franco, la persona que este año ha conseguido el ascenso desde el banquillo. Esta ha sido la única “exigencia” que le he puesto al club. Un equipo de preferente necesita un entrenamiento completo, multidisciplinar. Además, tenemos un equipo juvenil del que nos nutrimos, y del que también estaré muy atento, haciendo participar en los entrenamientos del primer equipo a varios juveniles.
- ¿Cómo esperas el nivel de la preferente?
Esta temporada he tenido la oportunidad de ver bastante fútbol de preferente. La diferencia con la primera regional radica más en aspectos tácticos y físicos, que en los técnicos. Los equipos de preferente están más trabajados tácticamente y el nivel de preparación física es superior. Espero que no paguemos la novatada en las primeras jornadas, y que nos enchufemos pronto a la competición. El período de adaptación debe de ser lo más rápido posible. A efectos clasificatorios, preveo una preferente como en los últimos años. Tres o cuatro equipos bastante superiores, con plantillas prácticamente de tercera división, y el resto muy igualados. Tenemos que hacernos fuertes en La Vega (nuestro campo), y ser un equipo incómodo en las salidas. Supongo que jugaremos en el Grupo I, el de Zaragoza. Veremos como se configuran definitivamente los grupos, y como fichan los equipos.
- ¿Y cómo esperas el nivel de tu equipo? ¿Año para sufrir o para disfrutar?.
Sinceramente, no lo se. Dependerá de varios factores. Evidentemente tenemos que reforzarnos en algunos puestos muy concretos, sobretodo en el centro del campo. Intentaremos fichar poco, pero bien. Si al final conseguimos incorporar a los jugadores que tenemos en mente, podemos hacer un buen papel. En todo caso, no podemos olvidarnos de dónde venimos, y el objetivo para este primer año no puede ser otro que la permanencia.
- Para acabar… ¿podrías explicarnos cuál va a ser tu idea de juego con el nuevo Utrillas?
El equipo viene de regional con una dinámica muy positiva. Ha marcado 135 goles y encajado tan solo 23, todo ello en 38 partidos. El 80% de los jugadores renovarán. No se trata, por tanto, de hacer grandes cambios en el estilo de juego, ni en muchos de los automatismos que se tienen aprendidos. Tácticamente, me gusta que mi equipo esté bien asentado en el campo, que no reciba goles con facilidad. A partir de ahí, contamos con gente muy desequilibrante en ataque, ya sea por su velocidad o envergadura. La actual plantilla cuenta con jugadores ideales para hacer un fútbol de contragolpe y también para buscar el juego directo. Esas deben ser nuestras principales armas, aunque no las únicas. Creo que el técnico debe conocer a su plantilla e intentar potenciar y mejorar las virtudes de sus jugadores, y no intentar imponer una idea de juego que no sea acorde con sus características.