📝 (3-2) ÉPILA – ATLÉTICO CALATAYUD

VICTORIA SUFRIDA DEL EPILA, EN UN ENCUENTRO CAPICUA, EN EL QUE EMPEZÓ SUFRIENDO LA VENTAJA VISITANTE, PASANDO DESPUES A SUPERAR CON VENTAJA EL MARCADOR ADVERSO, PARA ACABAR DE NUEVO SUFRIENDO HASTA EL FINAL

Fernando Rosel Lana

El encuentro celebrado en La Huerta, con una buena temperatura, un buen estado del césped natural, y una buena asistencia de aficionados, suponía la presentación del Épila ante su afición frente a un Calatayud muy correoso, que empezó de manera muy intensa, hasta el punto de que en el minuto-5 ya se adelantaba en el marcador, con un buen gol de Valdés Pérez, con la colaboración de una defensa epilense poco afortunada.

En su primera mitad, el partido fue más interesante y fluido que en el segundo periodo, produciéndose alternativas en el marcador, que hicieron mantener la tensión en la grada durante los 45 minutos del mismo.

En este sentido, el encuentro pasó desde casi el  mismo inicio del encuentro de ponerse en ventaja los visitantes, a darle la vuelta al marcador los locales en el último suspiro de esta primera parte, con un golazo de Adrián Molina en el minuto-44, que introdujo el balón por toda la escuadra desde una posición escorada, que además de cambiar la ventaja en el marcador del lado del equipo epilense, suponía un gol psicológico al obtenerse al filo del descanso, permitiendo al cuadro local retirarse al vestuario con la ventaja de 2 a 1, que suponía además de la ventaja, el plus motivacional de haberle dado la vuelta al partido.

Entre el gol que suponía la ventaja de los bilbilitanos, y el gol que supuso para los epilenses darle la vuelta al marcador, el Épila conseguía el gol del empate en el minuto-24 como consecuencia de un penalti lanzado por Pablo García.

En la segunda mitad, se fue entrando cada vez más en un tipo de juego trabado y tosco, obligando al colegiado Sr Blasco Val, a recurrir con cierta insistencia “a meterse la mano en el bolsillo delantero y tirar de tarjetas”, mostrando en esta parte del encuentro, una tarjeta amarilla al equipo epilense, y cuatro del mismo color a los bilbilitanos.

En el minuto-47, al poco tiempo de comenzar la segunda mitad, Pablo García, aumentaría la ventaja epilense, con el lanzamiento de otro penalti, que suponía el 3 a 1 para los locales, y un cierto alivio en el marcador para los aficionados.

Sin embargo a los jugadores y afición epilense, les duró poco la tranquilidad de la ventaja holgada en el marcador, y en elminuto-55  Pérez Gimeno, como consecuencia de un saque de esquina, por parte de los bilbilitanos, y un cierto desconcierto entre defensas, portero epilense, y parte del equipo arbitral, iba a alojar el balón en la portería epilense, poniendo el marcador en un 3 a 2, favorable todavía a los locales.

A partir de aquí el partido se fue volviendo cada vez mas trabado y duro en el centro del campo, en el intento de los visitantes de conseguir la igualada en el marcador, y en el de los locales de llegar al final del encuentro sosteniendo la victoria.

En la última media hora del encuentro, el técnico epilense movió bien el banquillo, reforzó bien la línea defensiva, y junto con la actitud de esfuerzo y sacrificio de sus jugadores en el campo hasta el final, supieron aguantar bien el resultado favorable hasta el último pitido arbitral, poniendo fin al sufrimiento en las gradas.

Destacaron por parte del Épila, por su juego además de por sus dos goles, Pablo García, y por parte del Calatayud su portero  Bizen.

 

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